© Fotografias de Elena Pueyo

Fotografía tomada y revelada por mi amigo Eduardo Salas con una Cámara analógica Zenit y un objetivo Helios 44-4 en Toledo.

Sobre mi

Daniel Viñé · Detrás de la cámara

Sobre mí

Los viajes, las personas y las historias que hay detrás de mis fotografías.

Daniel Viñé con su cámara en un campamento de montaña
Paisaje · Viajes · Fotografía aérea

La curiosidad como
punto de partida

Mi nombre es Daniel Viñé García. Soy un fotógrafo autodidacta, especializado en la fotografía de viaje y de paisaje, nacido en Valladolid, España.

Debido a que donde vivo apenas hay naturaleza, siempre que puedo aprovecho para hacer una escapada o viajar, y, precisamente esa afición de moverme me llevó a iniciarme en la fotografía.

Hace ya unos cuantos años que recorro el mundo cámara en la mano, descubriendo lugares increíbles en momentos no menos increíbles, en los que a veces, estar sólo lo hace inolvidable.

Mi Historia

Nací en Valladolid en 1980 en plena era analógica de la fotografía. Mi primer contacto con una cámara de fotos fue a los 18 años, durante una acampada con buenos amigos en un pueblo abandonado en El Bierzo, Ferradillo.
Al terminar nuestra aventura post-adolescente llevé muy emocionado las fotografías a revelar, pero al entregar la cámara al dependiente, éste la miró de forma rara y, tras estar un rato callado, me preguntó:

-¿Has disparado con la cámara así?
– Correcto, le contesté yo.
– Pues entonces no te van a salir bien las fotos, van a salir movidas, has disparado con una velocidad de obturación muy lenta, me respondió.

Por aquel entonces no me preocupé demasiado y me conformé con salvar 4-5 fotos, aunque pasado mucho tiempo comprendí lo que había ocurrido exactamente.

Fotografía tomada y revelada por mi amigo Eduardo Salas con una Cámara analógica Zenit y un objetivo Helios 44-4 en Toledo.

Años después, ya en plena era digital retomé el tema fotográfico. De esta forma hacer una escapada me permitía coger la cámara y fotografiar sitios y lugares, volviendo a descubrir de nuevo lo bien que me lo pasaba.

Y en 2008, después de mucho pensar, me compré mi primera cámara Reflex, una Sony A-300 apsc.

Siempre he sido autodidacta y en aquella época no había muchos medios para formarse, así que me tuve que conformar con leer el libro de José María Mellado “Fotografía Digital de Alta Calidad”. Y aunque no había ese auge de las redes sociales como ocurre hoy en día, existía flickr y los foros, como Ojodigital, que estaban a la orden del día.

En este último aprendí muchísimo, a base de publicar fotos que eran criticadas por fotógrafos con mucha más experiencia que yo.

© Fotografía tomada por mi padre en Murcia cuando tenía 4 años.

De esa época atesoro muchos recuerdos y, lo que es más importante, amigos fotógrafos por toda España. Y aunque a día de hoy algunos han dejado la afición, otros continúan e incluso son referentes de la fotografía de paisaje en España.

Mas tarde vinieron 500px, 1x, Facebook e Instagram.

Después de la época de los foros, en 2015 sucedieron muchas cosas importantes:

lo primero es que me casé con mi compañera de viajes y fotógrafa Elena Pueyo. Contar con una pareja fotógrafa hace que todo sea más fácil, y esa ha sido siempre la clave de mi hobbie. Compartir momentos, como una puesta de sol, estando a solas con ella es algo único.

Pero antes de llegar a la boda, me compré mi primera cámara profesional, una modesta Nikon D610, y decidimos hacer nuestro primer gran viaje fotográfico a la Costa Oeste de EEUU en Septiembre, un roadtrip de 20 y pico días. Un viaje que nunca olvidaré y del que guardo un recuerdo muy especial.

© Fotografía de Elena Pueyo en el Sequoia National Park

Dos meses después de venir de USA, en Noviembre, nos casamos y: ¿cuál crees que podría ser el viaje perfecto para dos fotográfos si además te digo que Elena es geóloga? Seguro que lo has adivinado, ¡Islandia!

Si tuviera que describir el recuerdo de esos días sería «Mágico». En aquella época Islandia apenas recibía turistas en invierno, por lo que bajar del coche suponía escuchar el sonido del viento o los pájaros, pasear en soledad por la playa de Jökulsárlón, ver nuestra primera aurora boreal en la cascada de Skogafoss junto a otra pareja, conducir por el hielo e incluso coincidir allí con dos famosos fotógrafos españoles que además son amigos…

Después de esos viajes, en años sucesivos hemos visitado de nuevo Estados Unidos y nos hemos convertido en fans totales de Yellowstone. Hicimos un espectacular viaje combinando a las Rocosas de Canadá y New York, descubrimos el desierto de Marruecos, del que volvimos enamorados y fuimos por primera vez a Asia, concretamente a Japón, donde pasamos más calor que nunca, pero mereció muchísimo la pena; nuestro último viaje largo fue a Indonesia, en 2019, un país lleno de gente increíble y unos paisajes espectaculares, al que volveremos sin duda. En pausa se queda Namibia, país que nos habíamos planteado este 2020, pero al que va a ser imposible ir de momento.

© Elena Pueyo y yo, fotografía tomada con una cámara analógica Nikon FM10 en Monument Valley.

La pandemia terminó por cambiar todos aquellos planes. Fue un año de poca actividad fotográfica y de muchos planes que tuvieron que esperar. Salir del país se había vuelto muy complicado, pero a veces no hace falta ir tan lejos para encontrar algo extraordinario.

En España tenemos una joya que se llama costa norte cantábrica: playas salvajes, acantilados y paisajes de costa que, para mí, están entre los más impresionantes del mundo. Aprovechamos para recorrerlos y volver a disfrutar de algo tan sencillo como estar frente al mar con la cámara.

En 2021 las puertas se abrieron un poco y nos aventuramos a volver a Islandia, esta vez en pleno verano. Entre pruebas PCR y la incertidumbre de los últimos días antes de entrar al país, decidimos arriesgarnos y allá que fuimos.

© Fotografía tomada por Pablo Ruiz  en la Montaña Palentina

Descubrimos una Islandia distinta. Durante unos meses se puede acceder a su interior, las Highlands, y con un Suzuki Jimny 4×4 estuvimos recorriendo caminos y vadeando ríos entre paisajes que parecían de otro planeta. ¡Fue increíble!

Pero aquel viaje también me regaló la que quizás sea la fotografía más importante de mi trayectoria: Smoking Skull, la calavera humeante. Habíamos dedicado dos días al volcán y no habían sido suficientes. Nuestra siguiente etapa eran las Highlands, con base en Geysir durante unos diez días, a más de dos horas en coche del volcán.

Así que, cuando las condiciones acompañaban, me levantaba a las 00:30, cogía el coche y regresaba para volar el dron en busca de nuevas fotografías. Una de esas noches ocurrió el milagro: entre la lava y el humo apareció una calavera. Una imagen que me dejó marcado y que todavía hoy me lleva directamente a aquel momento.

© Fotografía de Felipe Souto en Ah-shi-sle-pah Wilderness, Nuevo Mexico.

¿Quién me iba a decir que, después de aquello, volvería a ver un volcán activo con lava en mi propio país? Aquel mismo año fuimos a La Palma. Fue otra experiencia sobrecogedora, aunque allí la fuerza de la naturaleza convivía con una realidad muy dura para quienes estaban perdiendo tanto.

En 2022 volví de nuevo a Islandia y, en nuestro verano, por fin pudimos hacer aquel viaje que se había quedado en pausa: Namibia.

Allí era invierno y descubrimos el hemisferio sur y sus cielos. Fotografiar la Vía Láctea sin contaminación lumínica apreciable y ver el centro galáctico tan alto fue un auténtico espectáculo. Hay cosas que puedes haber visto en muchas fotografías y que, cuando las tienes delante, te dejan sin palabras.

Daniel Viñé ante una colada de lava en Islandia
Islandia · 2021

Y Namibia no fue sólo su cielo: fueron sus paisajes, sus desiertos y la emoción de hacer safari por nuestra cuenta. Un viaje que nos marcó y que nos hizo sentir muy afortunados.

Al año siguiente descubrimos otras Highlands, las de Escocia. Otro carácter, otra luz y la misma sensación de querer detenernos a cada momento.

También viajé al suroeste americano, donde lugares como White Pocket volvieron a recordarme que hay paisajes que parecen de otro planeta. Llegar en 4×4 por caminos de arena, con la posibilidad de quedarse atascado siempre rondando la cabeza, era parte de la aventura. Pero una vez allí, todo merecía la pena.

Daniel Viñé con su cámara en una cueva de hielo
Entre hielo y cámara

En octubre regresé a Islandia y pude volver a las Highlands durante los últimos días en los que todavía era posible acceder. Después llegó el mal tiempo y aquellas rutas dejaron de ser viables. A veces viajar también consiste en llegar justo a tiempo.

En 2024 volvimos a Marruecos. Tuvimos mucho viento y las dunas se transformaron por completo: arena en movimiento, formas que cambiaban y unas condiciones muy especiales para fotografiar. Aquello parecía la película Dune, ¡os lo juro!

El suroeste americano me había gustado tanto que repetí Estados Unidos. Volver a Utah, Nuevo México y White Pocket fue un privilegio; incluso regresando a un lugar conocido, siempre encuentras algo diferente.

Daniel Viñé con raquetas y mochila en la montaña nevada
El camino también forma parte de la fotografía

Y en verano preparamos un viaje muy especial a Vietnam. Pasamos tanto calor como en Japón, ¡incluso diría que más! A cambio encontramos paisajes alucinantes y una oportunidad de acercarnos a la fotografía documental: mujeres reparando redes, trabajadores entre el incienso, pescadores… Una aventura en la que las personas y su cultura tuvieron tanto protagonismo como el paisaje.

2025 empezó pronto, explorando un lugar que todavía no había visto demasiado fotografiado: la Puna Argentina. Fue otra aventura de 4×4, caminos y pequeños pueblos de cuarenta o cincuenta habitantes, entre paisajes que costaba creer reales.

Daniel Viñé junto a una tienda de campaña en la nieve
Noches de montaña

También fue mi primera gran experiencia con la altura. Allí entendí lo que pasa cuando subes a 4.500 metros sin haber aclimatado bien. Una lección que no se olvida y que me hizo aprender a tomarme las cosas con más calma.

Pudimos fotografiar lugares increíbles y volver a mirar el cielo nocturno del hemisferio sur, esta vez desde una gran altitud y lejos de las luces. Os juro que ese cielo es alucinante.

A final de año fuimos a Turquía, otro destino que nos encantó y que añadió nuevos paisajes y recuerdos a esta historia.

© Fotografía de Elena Pueyo en el Teton National Park.

2026 empezó fuerte, visitando Chile y Bolivia. Otra vez cielos increíbles, noches a unos 4.500 metros y lugares alejados de la contaminación lumínica. ¿Se puede ser tan privilegiado?

Y después llegó Uyuni: ver el mayor salar del mundo convertido en un espejo, con el cielo y la tierra confundidos, fue una de esas experiencias que cuesta explicar. Por suerte, las fotografías ayudan.

© Fotografía tomada con una cámara analógica Nikon FM10 por Elena Pueyo en Las Vegas.

En nuestro verano nos atrevimos con Perú, en pleno invierno austral. Recorrerlo por nuestra cuenta fue un reto: sus carreteras y su conducción fueron de las más exigentes que he encontrado y hubo que ir con muchísimo cuidado. A cambio, nos regaló grandes montañas, glaciares y paisajes alucinantes.

Vimos el Huascarán, la montaña más alta de Perú y una de las grandes cumbres de América, y cruzamos el túnel de Punta Olímpica, a más de 4.700 metros de altitud. De nuevo, la altura y la aclimatación formaron parte del viaje tanto como la cámara.

Daniel Viñé en el Memorial María Luisa
Memorial María Luisa

Y hasta aquí, de momento… Estoy seguro de que todavía quedan muchas aventuras e historias por descubrir. Y yo espero seguir teniendo la misma ilusión por salir, mirar y fotografiar.

Daniel Viñé recogiendo un premio IPA por Smoking Skull
Smoking Skull · IPA Awards
Cómo trabajo

Técnica

Actualmente tengo una cámara Sony Full Frame Mirrorless; en mis fotos intento plasmar lo que estoy viendo a través de la cámara, pudiendo pasarme horas para buscar una buena composición, esperar el mejor momento de luz e intentar contar una historia.
Con esos ingredientes, mediante la edición y procesado en Photoshop intento enseñaros lo que vi en su día, pudiendo pasar meses e incluso años desde que hago la foto hasta que la edito, recuperando así el recuerdo de ese momento en el que estuve allí.

Gracias al Raw de la cámara se puede recuperar bastante información e intentar potenciar todo lo que has sacado, así esos recuerdos permanecerán para siempre.

El dron también se ha convertido en una parte importante de mi fotografía. Me permite buscar puntos de vista a los que no podría llegar con la cámara, descubrir formas y texturas desde el aire y crear fotografías diferentes, incluidas panorámicas de 360 grados.

Desde que empecé con mi primer DJI Mavic Pro, aquella forma de mirar me fascinó. Después llegaron el DJI Air 2S y el Air 3S, hasta incorporar el DJI Mavic 4 Pro y el DJI Mini 5 Pro. Cambian las herramientas, pero la intención sigue siendo la misma: encontrar una composición y una luz que me hagan detenerme.

© Fotografía de Elena Pueyo en Death Valley, USA.

© Fotografía de Elena Pueyo en Sossusvlei, Namibia.

La próxima historia todavía está por fotografiar.

 

© Fotografía de Elena Pueyo en Death Valley, USA.

PREMIOS

2026 Epson International Pano Awards – Open Photographer of the Year · Ganador absoluto

2026 The Motif Collective «Landscape» – Mención Honorable

2026 IPA AWARDS 23ND – No Profesional, Ganador categoria Nature y categoria Nature, Aerial / Drone

2026 Fotonavia – Finalista en categoría paisaje y general

2026 Liga XI de la Confederación Española de Fotografía – Tercera Posición General con 198 Puntos, primera posición paisaje.

2026 Berlin Photo Awards – Ganador de categoria Aerial & Drone

2026 Internacional Aerial Photographer of the Year – 2 Top 101

2026 11TH AWARDS – 2º Fotógrafo en Categoria Aerial

2026 11TH AWARDS – 8º Fotógrafo en Categoria Landscape

2026 11TH AWARDS – 4º Fotógrafo Español

2026 11th Annual DJI SkyPixel Photo & Video Contest – Top 10 Winners (in no particular order)

2026 Milky Way Photographer of the Year

2026 World Photographic Cup, Mundial de fotografía – Medalla de oro siendo España subcampeona

2026 The Motif Collective «Landscape» – Tercera posición

2025 Premios CelebrArt 2025 Ecuador – Tercer Puesto

2025 14TH Hamdan Bin Mohammed Bin Rashid AI Maktoum International Photography Award (HIPA) – Fotografía seleccionada como imagen de portada dle libro oficial del concurso + Medalla de Merito

2025 XII. TransNatura International Nature Photo contest – Segundo Puesto categoria Nature and Landscapes

2025 Internacional Landscape Photographer of the Year – 1 Top 101

2025 Epson Pano Awards – EPSON DIGITAL ART PRIZE, THE RAW PLANET AWARD – 8 Fotografías en el Top 50, siendo una de ellas cuarta-quinta posición.

2025 II Concurso Internacional de astrofotografía ASTROCIUTAT, Ciudad de las Artes y las Ciencias – 2º Premio Categoría Vía Láctea

2025 Fotonavia – Ganador absoluto

2025 The International Aerial Photographer of the Year – 2º Photographer of the Year

2025 The Motif Collective «Sunrise and Sunset» – Ganador Absoluto

2025 10TH AWARDS – 2º Fotógrafo en Categoria Aerial

2025 10TH AWARDS – 6º Fotógrafo en Categoria Nocturna

2025 10TH AWARDS – 2º Fotógrafo Español

2025 35 Memorial Maria Luisa – Mención de Honor en la categoria Formas, texturas y Colores, foto creativa y abstracta.

2025 Publicación National Geographic España Enero 2025

2024 One Eyeland World’s TOP landsacpe photographers – 8º Fotógrafo en ranking mundial y 1º en ranking español 

2024 XI. TransNatura International Nature Photo contest – Ganador categoria Nature and Landscapes

2024 Internacional Landscape Photographer of the Year – 3 Top 202+

2024 The Motif Collective «Nature» – Ganador absoluto

2024 I Concurso internacional de astrofotografía ASTROCIUTAT, Ciudad de las Artes y las Ciencias – Ganador categoría circumpolares 

2024 Siena Drone Photo Awards – Finalista en Categoria Nature

2024 9TH 35 AWARDS – 2º Fotógrafo en Categoría Aerial

2024 9TH 35 AWARDS – 3º Fotógrafo Español

2024 The Photo Week Awards – Ganador absoluto

2023 Astronomy Photographer of the Year – Shorlisted

2023 1º Memorial Carlos Caraglia – Ganador absoluto

2023 Siena Drone Photo Awards – Highly Commended y Commended en Categoria Nature

2023 8TH 35 AWARDS – 1º Fotógrafo en Categoría Aerial

2023 8TH 35 AWARDS – 1º Fotógrafo Español

2022 7TH 35 AWARDS – 4º Fotógrafo en la Categoría  Nocturna

2022 7TH 35 AWARDS – 2º Fotógrafo Español

2022 7TH 35 AWARDS – 4º Puesto en series, Cuevas

2022 Milky Way Photographer of the Year

2021 Reto Lumix Photographic Challenge – 3º Puesto

2021 VIPA Contest – 1º Puesto en categoría Panoramic

2020 Reto Lumix Photographic Challenge – Semifinales

Mi Historia

Nací en Valladolid en 1980 en plena era analógica de la fotografía. Mi primer contacto con una cámara de fotos fue a los 18 años, durante una acampada con buenos amigos en un pueblo abandonado en El Bierzo, Ferradillo.
Al terminar nuestra aventura post-adolescente llevé muy emocionado las fotografías a revelar, pero al entregar la cámara al dependiente, éste la miró de forma rara y, tras estar un rato callado, me preguntó:

-¿Has disparado con la cámara así?
– Correcto, le contesté yo.
– Pues entonces no te van a salir bien las fotos, van a salir movidas, has disparado con una velocidad de obturación muy lenta, me respondió.

Por aquel entonces no me preocupé demasiado y me conformé con salvar 4-5 fotos, aunque pasado mucho tiempo comprendí lo que había ocurrido exactamente.

Años después, ya en plena era digital retomé el tema fotográfico. De esta forma hacer una escapada me permitía coger la cámara y fotografiar sitios y lugares, volviendo a descubrir de nuevo lo bien que me lo pasaba.

Y en 2008, después de mucho pensar, me compré mi primera cámara Reflex, una Sony A-300 apsc.

Siempre he sido autodidacta y en aquella época no había muchos medios para formarse, así que me tuve que conformar con leer el libro de José María Mellado “Fotografía Digital de Alta Calidad”. Y aunque no había ese auge de las redes sociales como ocurre hoy en día, existía flickr y los foros, como Ojodigital, que estaban a la orden del día.

En este último aprendí muchísimo, a base de publicar fotos que eran criticadas por fotógrafos con mucha más experiencia que yo.

De esa época atesoro muchos recuerdos y, lo que es más importante, amigos fotógrafos por toda España. Y aunque a día de hoy algunos han dejado la afición, otros continúan e incluso son referentes de la fotografía de paisaje en España.

Mas tarde vinieron 500px, 1x, Facebook e Instagram.

Después de la época de los foros, en 2015 sucedieron muchas cosas importantes:

lo primero es que me casé con mi compañera de viajes y fotógrafa Elena Pueyo. Contar con una pareja fotógrafa hace que todo sea más fácil, y esa ha sido siempre la clave de mi hobbie. Compartir momentos, como una puesta de sol, estando a solas con ella es algo único.

Pero antes de llegar a la boda, me compré mi primera cámara profesional, una modesta Nikon D610, y decidimos hacer nuestro primer gran viaje fotográfico a la Costa Oeste de EEUU en Septiembre, un roadtrip de 20 y pico días. Un viaje que nunca olvidaré y del que guardo un recuerdo muy especial.

Dos meses después de venir de USA, en Noviembre, nos casamos y: ¿cuál crees que podría ser el viaje perfecto para dos fotográfos si además te digo que Elena es geóloga? Seguro que lo has adivinado, ¡Islandia!

Si tuviera que describir el recuerdo de esos días sería «Mágico». En aquella época Islandia apenas recibía turistas en invierno, por lo que bajar del coche suponía escuchar el sonido del viento o los pájaros, pasear en soledad por la playa de Jökulsárlón, ver nuestra primera aurora boreal en la cascada de Skogafoss junto a otra pareja, conducir por el hielo e incluso coincidir allí con dos famosos fotógrafos españoles que además son amigos…

Después de esos viajes, en años sucesivos hemos visitado de nuevo Estados Unidos y nos hemos convertido en fans totales de Yellowstone. Hicimos un espectacular viaje combinando a las Rocosas de Canadá y New York, descubrimos el desierto de Marruecos, del que volvimos enamorados y fuimos por primera vez a Asia, concretamente a Japón, donde pasamos más calor que nunca, pero mereció muchísimo la pena; nuestro último viaje largo fue a Indonesia, en 2019, un país lleno de gente increíble y unos paisajes espectaculares, al que volveremos sin duda. En pausa se queda Namibia, país que nos habíamos planteado este 2020, pero al que va a ser imposible ir de momento.

© Fotografía de Elena Pueyo en el Sequoia National Park

© Fotografía tomada por Pablo Ruiz  en la Montaña Palentina

© Fotografía tomada por mi padre en Murcia cuando tenía 4 años.

© Fotografía de Felipe Souto en Ah-shi-sle-pah Wilderness, Nuevo Mexico.

© Elena Pueyo y yo, fotografía tomada con una cámara analógica Nikon FM10 en Monument Valley.

© Fotografía de Elena Pueyo en el Teton National Park.

© Fotografía tomada con una cámara analógica Nikon FM10 por Elena Pueyo en Las Vegas.

© Fotografias de Elena Pueyo

TÉCNICA

Actualmente tengo una cámara Sony Full Frame Mirrorless; en mis fotos intento plasmar lo que estoy viendo a través de la cámara, pudiendo pasarme horas para buscar una buena composición, esperar el mejor momento de luz e intentar contar una historia.
Con esos ingredientes, mediante la edición y procesado en Photoshop intento enseñaros lo que vi en su día, pudiendo pasar meses e incluso años desde que hago la foto hasta que la edito, recuperando así el recuerdo de ese momento en el que estuve allí.

Gracias al Raw de la cámara se puede recuperar bastante información e intentar potenciar todo lo que has sacado, así esos recuerdos permanecerán para siempre.

© Fotografía de Elena Pueyo en Sossusvlei, Namibia.